ENTREVISTA A LEO BASSI:

La filosofía de este hombre grande, de grandes manos y ojos expresivos y saltones, es que cuando no se tiene miedo de perder la dignidad, se es libre. Eso es lo que le pasa a los payasos, y él, Leo Bassi, es uno de ellos, tal vez el mayor provocador de todos.

¿Qué es para usted la vulgaridad?

- Para mí, la vulgaridad es lo contrario a nuestro mundo de bienestar social. La vulgaridad es lo que aman los payasos. Los niños la conocen muy bien, porque en el fondo es una forma infantil de enfrentarse al mundo serio. En todo caso, sólo acepto la vulgaridad que tiene intención de serlo.

¿Qué busca Leo Bassi en sus espectáculos?

-Lo que intento es hacer reir al público, que salga contento y con la sensación de haber vivido algo raro, sorprendente. Algo parecido al circo: una mezcla de realidad y ficción.

Usted procede, precisamente, de ese mundo. ¿Por qué lo dejó?

- Yo no me he alejado del circo, más bien el circo se alejó de mí. Yo heredé el espíritu anarquista de los payasos, el espíritu que vivieron mis padres y mis abuelos, y lo he mantenido siempre, al contrario que el resto.

Algo así como un circo para adultos.

Sí. En el circo de antes, eran los adultos los que iban para ver ésto de lo que hablo. Los payasos eran también para adultos. Eran muy políticos, provocadores...Hoy en día hay cómicos en todas partes.

Por eso opta por la provocación a lo bestia.

Como el payaso original, que desafiaba a la sociedad establecida, al mundo de los “pijos”. El circo de hoy ha cambiado. Ha perdido esa crítica y el monopolio de la sorpresa. Al mismo tiempo, yo utilizo las provocaciones para elaborar el trabajo, y a veces digo cosas que me sorprenden a mí mismo.

¿Lucha contra alguien?

La mía es una una lucha contra la sociedad.

¿Y su límite?

- Hacer algo que no se pudiera repetir al día siguiente, y por supuesto lo que me marque el público.

¿Por qué todo el mundo se queda con la parte más superficial de su espectáculo?.

- Cuando yo provoco, lo hago a partir de cosas que conozco muy bien. Son aspectos muy pensados previamente. Llego a estas tonterías tras una reflexión intelectual. Pienso que mi trabajo ofrece posibilidad de vivirlo de maneras muy diferentes. Quien quiera podrá quedarse sólo con lo superficial, o con mucho más.

¿Cual es la diferencia entre el Leo Bassi público y el hombre corriente que sale todos los días a la calle?

- Soy más yo mismo en el espectáculo. Entonces vivo un momento único. El resto del tiempo lo paso preparando la actuación.

- ¿Y el Mundial de Fútbol?

- ¿Cómo?¿De que qué me habla?