| Un clown más allá de las payasadas Entrevista de www.milenio.com localizada en http://www.milenio.com/nota.asp?idc=70417 Aziz Gual (ciudad de México, 1969) se cuenta entre los pocos clowns mexicanos que han sobresalido en el ámbito internacional. En entrevista, explica las diferencias entre el trabajo que realiza y el de los payasos tradicionales.
Finalmente, el clown se quita la máscara para ser un individuo
real, pero con un arsenal de elementos ya ensayados; por ejemplo, yo hago
malabarismos, monociclo, toco cello, corno, trompeta, bandoneón,
pero todo lo complemento con las situaciones en las que se desarrolla
la lógica. Cuando ves un payaso, te remites inmediatamente al circo tradicional y a un tipo de comedia muy específica, y cuando ves un comediante sin maquillaje, trabajando sin palabras pero sin llegar a la pantomima que es como trabaja el clown es más difícil en cierto sentido. Pero cuando el trabajo de comunicación visual ha sido dominado, las cosas son diferentes, porque, según Gual, la gente se identifica más con el clown porque es un ser humano y no una máscara, es alguien que va desarrollando toda una estructura y realizando acciones espontáneas. Es importante mencionar que ser payaso no es un requisito para convertirse en clown; actualmente, este es un concepto independiente dentro de la especialidad. La división que generalmente existe entre los payasos ha sido establecida de la siguiente manera: Podemos hablar de que hay un payaso blanco, que es un aristócrata carablanca, con poicoreta, wakara, que nunca pierde la gallardía, es muy elegante y muy amanerado. El rojo en Europa o Augusto en América es un tipo de comportamiento idiota, pero tiene el corazón enorme, siempre está viendo lo que hace el blanco, pero es incapaz de superarlo. Otro es el negro, que está inspirado en los enterradores de muertos; su palabra interior es oscura y siempre está pensando cosas, cargado de ironía y sin prejuicios. Pero el clown es el carácter, algo más que un maquillaje o un momento de diversión: es un concepto, como se le nombra en el universo del circo y la comedia. Es acendradamente humano, un comunicador excepcional, un observador de la fenomenología del Homo sapiens. Es un investigador que sucumbe a la pasión por la transgresión, un subvertidor de la pasividad, un ocioso que pasa la mayor parte de su tiempo explorando las vetas de aquello que nos humaniza nuestras flaquezas, nuestras verdades absurdas, nuestras contradicciones, un arquitecto de la improvisación, explica Gual. Sin colores Entrevistado antes de una de sus presentaciones, el clown mexicano guiñe, mueve las manos y fija la vista en un punto lejano y continúa: Por otra parte está el clown que no tiene color, ya tiene todos los comportamientos en uno y tiene libertad para hacer todo, ya no necesita contrastarse con el blanco, sino que se contrasta consigo mismo, es un proceso pero a la vez es un concepto, ya no quiere decir payaso en inglés, tiene una propia concepción. El gran secreto para que un clown pueda triunfar es lograr la interacción con la gente, técnica que Gual aprendió con un maestro ruso; a través de ésta se descifra toda una serie de códigos de comunicación no verbal. Tienes que analizar al público antes de salir, asomarte y ver sus posturas, para que sepas con quién puedes trabajar. El payaso tradicional De padre filósofo, Gual sintió inquietud desde temprana edad por desarrollar la comedia, pero fue hasta la adolescencia que estudió teatro, después un poco de improvisación y posteriormente tomó clases de circo con el maestro soviético Anatoli Locachichouk. Cauteloso, pero muy seguro de lo que dice, Gual menciona que en nuestro país los payasos están en pañales; de hecho, según su propia experiencia, no hay una presencia a nivel mundial de México en lo que a payasos se refiere. El payaso se quedó estancado en el pasado, cuando los circos decidieron monopolizar toda la información y sólo heredársela a quien ellos querían, ahí se terminó el payaso exterior al circo y el del circo fue decayendo porque no había novedad, no había sangre nueva, ni propuestas nuevas. Desde el punto de vista de Gual, sumado al monopolio que hicieron los grandes emporios circenses en nuestro país con el payaso, otro punto que lo ha dañado en gran medida es que la gente considera que el ser payaso es el último recurso antes de morirse de hambre, cuando es una profesión que debería tomarse con mucha seriedad. Ser payaso es analizarte, reflexionar sobre ti mismo, sobre la vida, sobre los demás, es un trabajo diario; por ejemplo, yo entreno el malabarismo, con los instrumentos, con diferentes elementos, y es un trabajo muy serio, más serio de lo que muchos creen. En nuestro país, una constante en el desarrollo de esta profesión, que pareciera más un requisito, es que el payaso de fiestas, el de las esquinas y el que labora en el transporte público ofenda, se mofe y hasta hable con doble sentido al público que tiene enfrente. Pero el clown tiene un desarrollo diferente ante la gente, de aquí que sea poco entendido su concepto. Podríamos discutir que el albur es parte de la tradición, pero eso es independiente de la risa; la risa es universal y no necesitas palabras para provocarla. Yo puedo trabajar aquí y en Turquía, y el efecto, si analizo un poco antes a la gente, es el mismo. Para Gual, otra de las situaciones que ha afectado el desarrollo de los payasos en México es la ideología. En su caso, todo el dinero que fue ganando lo gastaba en cursos, clases y viajes a escuelas en Bélgica, Croacia y Francia, en las que nutría su conocimiento básicamente en lo que al análisis del comportamiento humano se refiere. Contrario a la inversión que realizaba Gual, el payaso nacional sueña con comprarse un coche, y vivir bien. Es por eso que no aguantan mucho y se conforman con aparecer una sola ocasión en el circo, y como resultado de esto se vuelven payasos de fiesta. Gual no duda en expresar su opinión, porque su experiencia y su currículum lo respaldan, y comenta que el modelo que siguen los cómicos nacionales es el anglosajón, su referencia más cercana es el payaso norteamericano, que hace reír a través de idiotismo, la tontería y la exageración. Los europeos son más poéticos... es necesario ver hacia otros lados y es un problema cultural: la gente que no tiene mucha cultura, no tiene mucho acceso a lo que se produce más allá de Estados Unidos, y yo, aunque la he buscado, todavía no encuentro una fórmula para ayudarlos. Una característica para descubrir la influencia norteamericana es ubicar los colores. Parecen más payasos del Ringling Bros, que mexicanos. Para el clown es necesario que, al igual que lo hizo el gobierno francés hace veinte años, cuando sentía que el circo se moría dentro de sus fronteras, debe asignarse un presupuesto para generar nueva sangre, actualmente hay muchísimos artistas de circo. Hay un movimiento en Europa que se llama el nuevo circo, es sin animales y empezó hace mucho; es un poco lo que ha tomado el Circo del Sol que, por cierto, no es nada original, pues allá ves una carpita que pertenece a unos gitanos y se está cayendo, pero entras y te das cuenta de que hacen cosas sublimes y alucinantes.
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